Notemos que en ambos casos se enfrentó a dos candidatos que podríamos considerar impresentables ante la opinión pública. García venía de una escandalosa presidencia en los 80 con casos de corrupción y pobres resultados en lo económico, así y todo al ingresar en la segunda vuelta supo presentarse como garante del continuismo económico y eso le basto. Fujimori con la pesada herencia de la presidencia de su padre preso por asesinatos. En una elección Ollanta perdió y en la otra ganó raspando. Es muy problable que si a la segunda vuelta hubiesen ingresado Kuczynski o Toledo (candidatos mas prolijos) estos hubieran podido nuclear a todas las expresiones de derecha y a Ollanta no le hubiese alcanzado para ganar. Fue providencial para su victoria que Keiko Fujimori haya salido segunda, pues su candidatura era el límite (estricto, no como los de Alfonsín que todos los días se corren) para el liberalismo blando de Toledo o Vargas LLosa. Tenemos en Perú una derecha muy fuerte en el manejo de los resortes económicos y con gran poder de fuego mediático, pero que en lo político no cristaliza en una unidad, y por lo tanto acepta el juego libre entre candidatos circunstanciales, escenario que Ollanta supo aprovechar con un discurso y construcción populista sobre el que naturalmente convergieron los sectores mas postergados.
En la carrera a la presidencia Ollanta tuvo que hacer muchas concesiones al liberalismo progresista y moderar su discurso. Después de su victoria, la derecha le mostró los dientes y le exigió señales claras de continuidad del modelo económico a través de su gabinete, algo que tuvo que conceder, incorporando figuras de la administración de Toledo y la saliente de García. También tuvo que comprometerse a que no reformará la constitución para buscar la reelección.
Avanzar en mejoras económicas concretas que lleguen a los mas humildes le será difícil sin enfrentarse a los poderes económicos. Perú no es Brasil, dónde otros además de Ollanta parecen mirarse para aquietar las aguas. Las elecciones para él ya pasaron, así que puede "portarse mal" como dicen ahora las liebres. Tiene con que: un importante respaldo popular en el Perú profundo, mucho activismo político y un marco regional que le es propicio y sobre el que puede recostarse. Sin duda que avanzar en la dirección populista le traerá dolores de cabeza, como los tuvieron Néstor, Chavez, Evo y Correa, pero es la única dirección donde podrá consolidar su liderazgo político. Si los guiños al establishment son una constante en los inicios de su mandato, el camino a convertirse en el Alan García del siglo XXI será corto y con menos gratificaciones que las que tuvo este.
Pero por ahora. Aguante Ollanta!! Y a seguir este ejemplo:
No hay comentarios:
Publicar un comentario