Silvia Vazquez, despechada por el poco lugar obtenido en las listas para su minúscula agrupación, concede un reportaje
(acá para leerlo) que no tiene desperdicio, con fuertes críticas a la Presidenta (y en los aspectos psicológicos!!) . Esto refleja cuan dañinos pueden ser estos aliados cuando sus apetitos de cargos no son saciados. Poco les importa que falte una semana para las elecciones, donde se juega mucho y lo que más hay que preservar es la figura de Cristina. Pero no, para estos "pasagorras" es "la banca o la vida", y cuando se les pone un freno te matan bociferando que no se gana en primera vuelta, que "recrudeció el enojo de la ciudadanía contra el oficialismo" (la famosa ciudadanía de los radicales). Declaraciones que podrían ser comprensibles en un opositor, pero inadmisibles en alguien que se dice parte del FPV (aunque seguramente no por mucho tiempo). La crítica hay que hacerla, los errores de la conducción hay que marcarlos. Para adentro y para afuera, pero si se hacen para afuera, como suelen hacer estos sectores sin votos pero con fácil llegada al aparato mediático, no es para darle pasto a las fieras.

Todo por parecerle poco el puesto 25 en la lista de diputados nacionales, puesto por demás generoso en relación al desarrollo territorial que tiene esta agrupación y los votos que podría aportar, aunque no tan generoso como el que le tocó a Raimundi es cierto, pero el 25 es un puesto expectable, que ante una gran elección más alguna renuncia de quienes van a ser o seguirán con cargos en el ejecutivo le permitiría ingresar en la cámara, en la que luego hará sus bloquecitos independientes y se reservará el votarte las leyes duras y de gobernabilidad que puedas necesitar el día de mañana.
Pienso en Taiana, que distinto loco, no lo trataron bien y se fue como un señor de cancillería y se puso a hacer política y a armar a favor del gobierno, no obtuvo nada en las listas para él, y sigue bancando a full y poniendo el cuerpo cuando alguien lo llama para un acto, para una charla, lo que sea. Y tiene muchos más pergaminos históricos e intelectuales para poner el grito en el cielo por un maltrato, y se la banca como un campeón.
La miseria progresista se manifiesta en su máximo esplendor en la nota cuando exige "el pago a la lealtad". Muchos estarían adelante en esa hipotética fila de cobro, aunque la mayoría tiene la grandeza de no hacer la cola. Otro punto es reclamar por que estuvieron "bancando la 125", este es un tic que aparece mucho ultimamente. Cobra el progresismo algunas declaraciones en los medios, una que otra nota en Página, pocos votitos en diputados (en senadores fueron negativos), su participación con columnas exiguas en las marchas de ese entonces que eran llenadas por el peronismo. A esto le llaman "ponerle el pecho a las balas", aunque sin pasar a la acción de enfrentarse 1 a 10 contra la marea cacerolera o hacer piquetes para que no lleguen a Plaza de Mayo, eso ya no era bien visto.
Hoy mas que nunca, no ser sectario de cara a la campaña implica contener y hacer eje en el peronismo, en las gestiones de Cristina, los gobernadores y los intendentes. Después, confluirá naturalmente el apoyo de otros sectores políticos. El peronismo siempre tuvo la capacidad de generar grandes convergencias nacionales. Pero se debe cuidar y mimar a la tropa propia y apartar al progresismo oportunista que poco abarca y mucho aprieta.