Mientras Estados Unidos y las potencias europeas occidentales siguen descargando sus bombas sobre Libia y sacan cuentas sobre las futuras ganancias que tendrán con el saqueo de petróleo que realizarán a esta nación, han hablado los compañeros rusos, que algo saben de tener que bancarse a la OTAN. Leemos:
Rusia pidió una tregua y llamó al diálogo
Mientras continúan los combates en distintos puntos de la capital Trípoli y el líder libio aún no aparece, el presidente de Rusia, Dmitri Medvedev, advirtió que Khadafi aún conserva influencia en el país, aunque exhortó a él y a los sublevados a detener los combates y buscar una salida negociada al conflicto. "Queremos que los libios lleguen a un acuerdo entre ellos mismos", dijo el mandatario, en su primera intervención desde que cayeron los bastiones del régimen.
"Nos gustaría que los combates se detuvieran tan pronto como sea posible y que se sienten en la mesa de negociaciones y lleguen a un acuerdo sobre el futuro de Libia", agregó Medvedev luego de reunirse en Siberia con el líder norcoreano, Kim Jong Il.
Rusia es la excepción entre más de 30 países, incluyendo Estados Unidos y algunas naciones europeas, que reconocieron al órgano de conducción política de los insubordinados, el Consejo Nacional de Transición, como la nueva autoridad legítima de Libia.
En relación a la OTAN y Rusia, el 8 de agosto se cumplieron 3 años de la guerra en Osetia del Sur, república independiente no reconocida que formaba parte de Georgia y se encontraba bajo la protección de Rusia. El ataque de Georgia con la ayuda militar de la OTAN originó la intervención de Rusia (que fue falsamente informada como invasión en occidente), que infringió una dura derrota a las políticas de cerco que Estados Unidos y sus aliados intentan desplegar desde la caída de la URSS. Georgia necesitaba resolver estos conflictos territoriales justamente para ser reconocido como miembro de la OTAN; la victoria rusa le quitó este privilegio. Dentro de Latinoamérica, Nicaragua y Venezuela ya reconocieron la independencia de Osetia del Sur. No es un dato menor la creciente relación entre varios países latinoamericanos y Rusia, que han incrementado notablemente el intercambio económico, en cuestiones estratégicas que tienen que ver con emprendimientos energéticos y modernización del armamento militar. Ambos bloques se perfilan como los que emergerán en mejores condiciones de la crisis económica en marcha. Es una fina jugada diplomática del Departamento de Estado estadounidense que en la reciente asunción de Ollanta Humala haya sido invitado el presidente de Georgia Saakashvili, lo que entendemos tiene que ver con impedir que los países de la Unasur reconozcan la independencia de Osetia del Sur ni afianzen su relación con Rusia.
Dejamos acá un excelente documental de 50 minutos que describe la guerra en el Cáucaso en 2008.

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